Importancia de las verduras y frutas en la alimentación infantil
Hacia un cambio de hábitos
Como es lógico, todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, sobre todo con respecto a la salud. En cuanto a esto último, además de proporcionarles la asistencia médica que necesiten, lo mejor que se puede hacer por ellos es enseñarles buenos hábitos alimentarios, fundamentales para la prevención de la obesidad y otras enfermedades relacionadas en etapas posteriores de la vida. La variedad de alimentos que se le ofrece al niño desde que empieza a comer alimentos sólidos está relacionada con sus posteriores preferencias y hábitos. Pero, este nos es el único motivo por el que se recomienda ampliar la variedad de vegetales del menú, sino también porque cada fruta y cada verdura tiene diferentes vitaminas y minerales, que cumplen diferentes funciones en el organismo y que son indispensables para su normal funcionamiento.
¿Cómo hacemos para que los niños consuman frutas y verduras?
Con creatividad y paciencia. La primera medida es que los mismos padres coman frutas y verduras delante de los hijos. "Los niños aprenden por imitación". En este sentido, la influencia de la familia es mucho más poderosa que la de las autoridades, médicos, profesores, y otros profesionales.
Otro punto a tener en cuenta es el de presentar las frutas y verduras en forma atractiva: cortando los alimentos en formas curiosas, preparando recetas originales (pizzas de verduras), postres dulces con hortalizas (tarta de zanahoria, bocaditos de calabaza, bizcochuelo con frutas). También se pueden agregar frutas o verduras, finamente cortadas, a los platos de carne: lomo con puré de manzana, verduras mezcladas con la carne picada, etc.
A los niños mayores, podemos permitirles participar en la preparación de las comidas, por ejemplo les puede atraer la idea de licuar la fruta, y si la han licuado ellos mismos, se tomarán hasta la última gota sin quejas.
Es muy importante asegurar la disponibilidad y variedad de frutas y verduras, en la casa. Los niños deberían tener sobre todo, las frutas siempre a mano para consumirlas cuando sientan hambre en reemplazo de otros alimentos con mayor contenido de energía, grasas y/o azúcares (papas fritas, golosinas, gaseosas, galletitas dulces).
Razones para alimentarnos con frutas y verduras:
1- Apenas contienen grasas: La cantidad de grasa que presentan la mayoría de hortalizas y frutas es inapreciable, salvo para las frutas secas y oleaginosas. Su consumo ayuda aprevenir enfermedades, como (cardiovasculares, obesidad, etc.).
2- Ayudan a mantenerlos bien hidratados: Y por su alto contenido de agua facilitan la eliminación de toxinas del organismo.
3- Frutas y verduras son fuente casi exclusiva de vitamina C: Se recomienda que al menos una de las frutas del día sea de las más ricas en vitamina C (naranja, mandarina, pomelo,limón,kiwi, melón, frutillas, frutas tropicales…) y que una de las raciones sea una ensalada.
4- Son fuente de antioxidantes: aliados de la salud. Aunque están presentes en cantidades muy pequeñas, se sabe con certeza que protegen al cuerpo de futuras enfermedades, entre ellas las degenerativas, las cardiovasculares y el cáncer.
5- Ricas en fibra: La fibra ayuda a regular la función intestinal, a corregir la constipación y posee efectos beneficiosos en la prevención y tratamiento de otros trastornos como hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, etc.
6- Ayudan a eliminar el exceso de líquidos: Contienen poco sodio y mucho potasio, lo que fuerza al cuerpo a eliminar el exceso de líquidos junto con las sustancias de desecho por la orina.
7- En cualquier época del año: Aprovechar de las propias de cada estación, ya que están en su mejor momento y más accesibles.
8- Frutas: una dulce golosina. Las frutas tienen un agradable sabor dulce puesto que contienen azúcares. Es una manera práctica y saludable de disminuir el consumo de golosinas.
Los nutricionistas argentinos recomiendan que se consuman cinco porciones de frutas y verduras por día, y que por lo menos una vez al día se incorporen crudas. Si se cocinan los vegetales en el horno o al vapor, es recomendable que sea con cáscara y en trozos grandes, para que no se pierdan las vitaminas y los minerales. En caso de hervirlas, es recomendable hacerlo con poca cantidad de agua.
Cantidades recomendadas por día:
1 plato de verduras crudas de diferentes colores (lechuga, remolacha rallada, zanahoria,ají, tomate, repollo, pepino, etc.)
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1 plato de verduras cocidas de diferentes colores (chauchas, remolachas, zanahorias, zapallo, apallito, papa, batata,etc.)
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2 frutas medianas ó 4 chicas ó 2 tazas de frutas cortadas o sus jugos.
Ideas de preparaciones:
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• Bocaditos de acelga, espinaca, zanahoria, papa o choclo, hojas de remolacha. • Dorar al horno las verduras con queso rallado, aceite o manteca. • Milanesas de berenjenas o zanahorias. • Hervir o cocinar p cocinar al vapor brócoli o coliflor y mezclar con papas, fideos o arroz. • Cocinar a las brasas las verduras enteras con cáscara (choclo, papa, zapallitos, berenjenas, ajíes). |
Chicos inapetentes a la hora de comer…
Los chicos necesitan una alimentación variada y en cantidades adecuadas a su edad. Desde que comienzan a probar sus primeras papillas hasta que comen solitos, pasan por situaciones propias de la infancia que, podrían modificar sus hábitos alimentarios. Entonces, es común que escuches frases como "no quiero comer, no tengo hambre, eso no me gusta mamá…".
Las cuatro comidas principales deberían estar presentes en su alimentación diaria. Es importante que no les falte el desayuno, ya que les aporta la energía necesaria para comenzar sus actividades y es básico para una alimentación equilibrada. El almuerzo y la merienda ayudan a alcanzar las recomendaciones de nutrientes durante el día y a mantenerlo activo. Y por último, la cena, que al realizarla en casa, favorece a compensar cualquier desequilibrio alimentario que puede darse en las comidas hechas fuera del hogar.
Es de esperar entonces, que al mostrar inapetencia o ante la mínima negación a la comida, te preocupes por la salud de ellos. Y algunas veces, hasta llegues a pensar en que puedan tener alguna enfermedad, algo que en la mayoría de los casos no es así.
¿A qué se debe que no quieran comer?
Lo primero que suelen pensar las mamás es que quizás la comida que preparan no es suficientemente agradable. Tranquilas, hay otros motivos. Desde los 2 años aproximadamente hasta los 5 inclusive, los chicos ponen de manifiesto su independencia, ganas de explorar el medio que los rodea y descubrir nuevas cosas todos los días. Es por eso, que dedican gran parte de su atención a jugar restándole importancia a la comida.
Es normal que los chicos pasen por etapas en las que coman normalmente y otras en las que su apetito se ve disminuido y apenas prueban bocado. Pero si su peso y altura se mantienen adecuados para la edad no hay que preocuparse, la inapetencia suele ser variable y pasajera.
Si por otro lado, algunos padres permiten que sus hijos coman fuera del horario de las comidas principales, castigan o premian ciertas actitudes con dulces y golosinas; es más probable que la inapetencia o negación a los alimentos se deba más a un problema en la conducta que de salud. Se debería procurar que la hora de la comida sea placentera y divertida para todos y no obligarlos a comer lo que no les gusta.
Algunas situaciones emocionales negativas dentro del hogar, como pueden ser tratos poco agradables, discusiones y hasta cierta indiferencia a los chicos, podrían causar angustia en ellos. De esta manera, los chicos manifiestan su angustia y descontento mediante el rechazo a la comida queriendo así, llamar la atención de los padres.
Y en menos ocasiones, la causa de poco apetito, se debe a determinadas enfermedades, como por ejemplo, infecciones por virus, bacterias o parásitos. Éstas pueden afectar a los chicos con dolor de garganta que dificulta tragar los alimentos, dolores en la panza o en las vías urinarias. Siempre es ideal que los padres, consulten a un médico para descartar posibles problemas de salud.
Ideas y consejos para animarlos a comer…
Los hábitos y conductas alimentarias saludables se introducen desde el momento en que los chicos comienzan a probar alimentos distintos a la leche materna, por lo tanto te recomendamos…
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• Respetar los horarios de las comidas principales, para evitar que coman de más y de manera desordenada. • Variar y diversificar las preparaciones, así se evita que se aburran; estimulándolos a comer y descubrir mayor cantidad de alimentos. Se puede probar con 3 variedades de alimentos distintos por plato, aunque no coma todo, es probable que así acepte texturas y sabores nuevos. • Es importante que todos los integrantes de la familia adquieran buenos hábitos saludables al mismo tiempo. No es conveniente que los padres coman alimentos distintos o menos saludables que los que comen los chicos. ¡Esto ayuda a la alimentación y bienestar de todos! • No obligarlos a terminar todo el contenido plato, los chicos pueden percibir esta actitud como castigo o reto. Una buena idea es ponerles porciones pequeñitas en el plato e ir agregando más, según el apetito que tengan. • Es preferible ofrecer primero los alimentos sólidos y luego los líquidos, así se podría evitar el rechazo de la comida ante un estómago lleno de bebidas. • Servir las comidas en un ambiente relajado y placentero, ya que el estrés puede alterarles el apetito. Hacer que sea un momento alegre, entretenido, charlando de otras cosas para que se olviden que están comiendo. • Llevar una vida activa, jugar al aire libre y practicar deportes les estimula el apetito. Es una forma saludable de disminuir la inapetencia. • Realizar, por lo menos, una comida en familia. Esto garantizará la aceptación de comer variado, participando en lo que comen los demás. • Prevenir que a la hora de comer, los chicos estén cansados. A veces vuelven de sus actividades muy cansados o se quedan dormidos al regresar al hogar. En este caso, es preferible elegir los alimentos que más les gustan. Tener la comida ya lista para comer apenas llegan, así se evitarán pataleos y caprichos. • Variar la forma de cocinar e incorporar alimentos encubiertos para que no se cansen de comer sus preparaciones favoritas. Por ejemplo, si les gusta el arroz, un día se puede servir cubierto con huevo duro picado y algunas verduras cortadas en tiritas. Y otro día, prepararlo junto con pollo cortado en daditos, aceite y queso parmesano como relleno de medallones rebozados. • Presentar las comidas de manera atractiva para los más chicos. Se pueden utilizar moldes en forma de caritas, avioncitos, autitos o animales, para estimular la aceptación de los alimentos. Cocinar con los chicos también ayuda a que aumente su interés y ganas de probar alimentos nuevos. • Es preferible ofrecer las verduras antes que las frutas, de esta manera se ve diminuida la tendencia a elegir lo dulce y se favorece la aceptación agradable de cualquier alimento. • Tratar de elegir bebidas lo más nutritivas posibles, en vez de refrescos y gaseosas azucaradas. Elegir jugos naturales, licuados de frutas, yogures bebibles o leche. • Evitar dar golosinas o frituras como reemplazo de las comidas cuando se niegan a comer. De esta manera, se fomenta que acepten alimentos poco saludables y de bajo valor nutricional. • Ofrecer alimentos a lo largo del día cuando comen poca cantidad en las comidas principales; siempre controlando la cantidad de azúcares para prevenir caries dentales y aumento de peso innecesario. Se puede optar por llevar una fruta al colegio o un sándwich saludable para compensar las otras comidas. |
Aunque a menudo, la hora de comer, se convierta en una tarea enorme y dificultosa, es importante conservar la calma y crear hábitos saludables desde temprano. Esto no significa la prohibición de golosinas y dulces, pero sí controlar las cantidades y elegir cuando comerlos.
La participación de los papás en el proceso de la alimentación es muy importante, ya que son quienes influyen en el tipo de hábitos y costumbres futuras en los chicos. Los gustos, elecciones y confianza que transmitan los padres marcarán a los niños en su conducta, por eso: ¡siempre es bueno dar un ejemplo saludable en cada comida!
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